domingo, 19 de septiembre de 2010

Recuerdalo

Esto que escribo... es para mi... para que no me se olvide esto que estoy sintiendo todavia.

Es para la Bodoque... ojala algun dia lo lea... y le sirva de algo.

Venimos llegando... fuimos a recoger a mi suegra a su casa. Cuando llegamos, notamos que mas adelante se veia una persona tirada, inmovil en la calle.
Mientras mi suegra salia de su casa, me acerque a ver que pasaba... era un senor, vestido muy modestamente, con ropa en la que ya se notaba mucho el uso... zapatos muy gastados, marcados por ya mucho caminar.
Estaba sin sentido, pero respiraba. Al mismo tiempo que yo me acercaba, algunas personas ya habian salido de sus casas y tambien se acercaban... ya estaban llamando a emergencias.
Medio me explicaron que aparentemente le habia dado algun tipo de ataque, asi que decidimos que era mejor no moverlo, y esperar a que llegara la ambulancia. Yo me retire.
Cuando llegue al carro, ya mi suegra habia salido, asi que nos podiamos ir. Silvia me comento que ya el senor se movia... al voltear me di cuenta de que efectivamente, seguia acostado en la calle, pero movia una mano.

Avanzamos, ya en la camioneta y me pare a un lado... el senor ya habia recordado la conciencia, pero no podia hablar... le llevaron agua y le preguntaban cosas. El senor no podia hablar, pero senalaba a un lado de la maleta que llevaba cargando.
Me di cuenta que la gente que estaba ahi no se ponia de acuerdo, asi que me estacione y me baje. Efectivamente, en su maleta traia "bordado" un texto. Decia su nombre y su direccion.

Despues de tomar un poco de agua el senor pudo hablar y, dirigiendose a mi, dijo unas palabras, que creo que nunca olvidare...

"Me puede hacer un favor??? me puede dar trabajo??? necesito dinero para poder comprar mis medicinas", dijo, mientras metia la mano en una bolsa de su maleta y sacaba una caja de medicamentos vacia. "... los necesito, si no tomo mi pastilla me pongo muy mal".

Tome la caja de pastillas, le pedi a las demas personas que estaban ahi que lo movieran y lo sentaran en la banqueta. Pregunte donde habia una farmacia e inmediatamente me fui hacia alla. Solo encontramos una farmacia de similares, asi que me pare ahi. Le hable a mi papa (que es doctor) y despues de darle el ingrediente activo le pregunte si habia algun problema en comprar un generico. Me dijo que no, asi que decidi comprarlos ahi, para no perder tiempo buscando otra farmacia.
Saben cuanto costo ahi, el medicamento? veinte pesos. Le pedi al dependiente cinco botes... hasta me toco una oferta... al comprar cinco me regalaron uno. Cien pesos me costo la dotacion para un mes y medio de salud para este senor.
Regresamos, y el senor ya estaba sentado en una banqueta, en mejor estado. Ya podia hablar y respirar mas calmado, pero esperaba con ansias sus medicinas. Me pidio una pastilla. Le explique que no habia conseguido mas que un generico, pero que era exactamente lo mismo. El lo entendio perfectamente y se tomo la pastilla. La paso con un vaso de agua e inmediatamente se sintio mejor, mas tranquilo.
Para esto, alguien de una casa ya habia sacado un plato con caldo de res y tortillas. Como Carlos Gerardo (se me habia pasado decirles como se llamaba el senor) ya habia atendido su necesidad principal, entonces ya mas tranquilo, se dio un tiempo para alimentarse. Conseguimos que se quitara la maleta que traia al hombro (porque no queria hacerlo) no sin antes prometerle que nadie se la llevaria, que todos la cuidariamos. Ya mas comodo, por un momento solo se preocupo por comer.
Mientras comia, algunas personas me decian que mientras me habia ido el solo insistia en que lo unico que queria era trabajo... que barria calles para poder conseguir el dinero para sus medicinas.
Volvi otra vez con el y le pregunte si sabia donde vivia... me repitio la direccion que traia bordada en su maleta. Le pregunte como regresaba a diario a su casa, y me dijo que tomaba un camion que lo llevaba al centro, y de ahi agarraba otro, que lo dejaba cerca de su casa. No recordaba un telefono al cual marcar.
Por lo poco que pude hablar con el deduje que, aunque se veia normal, aparentemente tiene algun problema mental. Sabe como llegar a su casa, pero porque sabe de memoria los camiones que tiene que tomar. No recuerda el nombre de la persona con quien vive, ni el telefono.

Poco a poco, a medida que comia, se fue recuperando. Le entregue la bolsa con las medicinas. Me dijo que una caja le servia para una semana. Le conteste que le estaba entregando seis botes, que los cuidara, porque tenia suminitro para seis semanas. Me vio a los ojos, y me agradecio... creo que jamas he sentido que alguien me de las gracias de forma mas genuina.

En ese momento recorde que en la camioneta estaba mi hija dormida, muy incomoda, y mi suegra... recorde que traimos prisa por llegar a la casa, asi que les tuve que decir que me iba. A mi todavia me preocupaba como iba a llegar el senor a su casa. Les iba a pedir a los vecinos que le habian dado la comida que le pidieran un taxi y que yo les daba el dinero, cuando uno de ellos me dijo que me despreocupara por eso... ellos lo llevarian a su casa. Me despedi de Carlos Gerardo... le di un abrazo y me fui a la camioneta... a seguir con mi vida.

Nos subimos a la camioneta (mi esposa siempre estuvo junto a mi) y nos regresamos a la casa. Yo sabia que habiamos hecho bien... sin embargo, todo el camino a la casa vine llorando. Este tipo de cosas me afectan mucho... injusticias, pobreza, enfermedad... siempre logran sacarme las lagrimas.

Sin embargo, en esta ocasion no sabia porque me sentia asi... habiamos hecho lo que teniamos que hacer... no se si le salvamos o no la vida al senor, pero se que le ayudamos. Tambien me di cuenta que en esta ciudad tan golpeada, que sufre tanto, sigue habiendo gente buena, que hace a un lado sus preocupaciones y sus miedos, y ayuda al projimo.
Yo pensaba que ya estabamos en esa situacion en la que si vemos a alguien tirado en la calle nadie le ayuda... simplemente le sacas la vuelta, porque no sabes si te vaya a afectar de alguna manera. Lo que vivi hoy me dice que no... no estamos tan jodidos... me da un poco de esperanza en mi ciudad, en mi gente. Todavia hay humanidad... todavia hay esperanza.

Sin embargo, a pesar de esto, sigo con lagrimas en los ojos mientras escribo esto... no sabia porque... hasta hace unos momentos, y creo que fue lo que me orillo a escribir esto.

Saben??? no les comparto esto porque quiera sentirme heroe, o porque quiera reconocimiento o aplausos... lo escribo para mi... como dije, no quiero olvidarlo... no quiero olvidar lo que siento ahora.

Porque estoy triste??? porque me acabo de dar cuenta que en realidad, no hicimos, nadie, nada por Carlos Gerardo. Si, le compre sus pastillas... si, le dieron de comer algo... si, lo van a llevar (espero) a su casa.
Pero saben que??? el manana se va a tener que volver a levantar... va a tener que volver a salir a caminar, con sus zapatos gastados y cargando su maleta, aferrado a ella, para conseguir pinches veinte pesos que le permitan volver a comprar sus medicinas... para no morirse, para poder seguir viviendo, para poder seguir saliendo cada dia a caminar y ponerse una chinga... para poder comprar sus pastillas.

Saben??? son chingaderas... este mundo es y sera una mierda mientras siga habiendo Carlos Gerardos por ahi, que solo vivan para no morir. Me caga este mundo asi, injusto, y no quiero que mi hija viva en un mundo donde haya tantos Carlos Gerardos.

Por eso escribo esto... porque no quiero que se me olvide nunca lo que estoy sintiendo... porque esto que siento me va a seguir dando fuerzas para conseguirle un mejor mundo a mi Bodoque... porque no quiero que ella tenga que comprarle medicinas nunca a un Carlos Gerardo.

Por cierto... muchas gracias a Silvia... como siempre, como todo el tiempo que tengo con ella, me apoyo. No me cuestiono absolutamente nada. No me dijo nada cuando me pare a un lado, ni cuando me baje a tratar de ayudar.
Mucho menos me dijo algo cuando le dije que ibamos a ir a comprar medicinas... es mas, ella me dio el dinero cuando me dijeron que no aceptaban tarjeta de debito.
Como siempre, como desde el primer dia, simplemente estuvo ahi, junto a mi, apoyandome, ayudandome. Como la ha hecho cada dia, en cada proyecto que emprendo. Cada vez que hago algo que para mucha gente no tiene sentido... cuando regalo mi tiempo, mi trabajo, porque se que puede servir para algo, ella siempre esta conmigo... sin cuestionarme el porque, simplemente dandome su apoyo.
Por eso la sigo amando... por eso la quiero, si es posible, mas aun que el dia que me hizo tan feliz, al aceptar compartir su vida conmigo.
Gracias Silvia, por todo esto... te amo, y sin ti no podria hacer nada de lo que hago.

Y a ti, Carlos Gerardo... muchas suerte... ojala nunca dejes de tener tus pastillas.

4 comentarios:

Circe dijo...

pues lo escribiste para ti, pero de metiche me enganche en el relato. Yo creo que si me toca ver a un señor asi no podre identificar si esta necesitando algo o esta en una siesta, no olvido un hombre que vi abajo de un arbol, cuando iba por mi hijo a la escuela, me asuste mucho e intente estacionarme para ver que pasaba, pero mi copiloto si me impidio hacerlo.
Estoy de acuerdo contigo, que pinche mundo de m....

Carlos Rubalcava dijo...

Alex, la misma reacción tuve hace unos meses cuando leí en el periódico que el "58% de fronterizos sufren situación de indigencia y en algunas colonias no tienen ni para comer". Lo "bueno" de estar tan jodidos es que hay mucho dónde poder ayudar. ¿Nos aventamos ahora sí el proyecto que te platiqué? Me he hecho güey demasiado tiempo con esa idea, y sale en un fin de semana, me cae.

gabo dijo...

Es triste, pero sí hay muchos Carlos Gerardo en este México y en el mundo. Él sólo quería un trabajo.

Me enorgullese que gente como tú y los vecinos no se hayan echo a un lado. Me da esperanza en la humanidad.

Anónimo dijo...

Si senti
mabs